lunes, 9 de noviembre de 2020

MERCADO ECONÓMICO - INFORMACIÓN Y ANÁLISIS MARTÍN TETAZ 9/11/2020 -textual-.

 

Pos cuarentena
 
Después de 230 días de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO), la medida cumplió con su principal objetivo; los contagios en el AMBA se distribuyeron en una larga meseta y el sistema de salud no desbordó. Sin embargo, el costo fue tremendo. La economía cerrará el año acumulando una caída del 12%, con un sobrante monetario que nos dejó en octubre al borde de una hiper inflación y que impone limitaciones al financiamiento del 2021.
En contrario a lo que sostenían muchos políticos, no se trata solo de una perdida material de carácter temporal que puede ser recuperada más adelante. Según Orlando Ferreres, la inversión cayó 30% en el segundo trimestre y acumula 30 meses de retroceso interanual.
 
 
Cuando además de la construcción y los equipos de producción que releva Ferreres, le sumamos la inversión en capital humano y social, la caída es más espectacular. El 2020 terminará siendo uno de los años con menos horas de clase/alumno desde que se lleva registros, aún contando las experiencias por Zoom y de acuerdo con la Sociedad Argentina de Pediatría, entre 3 y 4 chicos de cada 10 nacidos en cuarentena no han cumplido con el calendario de vacunación, por no mencionar las menores inversiones en prevención que se reflejan en la caída de las prestaciones de estudios por imágenes que según la gente de ADECRA, se derrumbaron entre 69 y 87% durante abril, según la prestación, pero todavía en septiembre registran caídas que oscilan entre el 31 y el 49%
 
 
Esto quiere decir que la capacidad de producción futura será menor; somos más pobres y el sector público contará con menores ingresos, lo que se traduce en una de tres alternativas: habrá impuestos más altos, emisión inflacionaria, o ajuste del gasto. En rigor, el escenario mas probable es una combinación de las tres; el envío de la reforma tributaria al Congreso es inminente y todos sabemos que no será para bajar la presión tributaria, la emisión continuará el año que viene, aunque no sea de la magnitud que vimos en 2020 y los sucesivos ajustes a los jubilados hicieron que las prestaciones de la seguridad social crezcan en septiembre al 32,4% interanual, lo que significa un recorte real del 3,1% al que se le suma el ajuste en los salarios públicos que hasta agosto, según el INDEC, era del 9,3% real.
A la incógnita de la sostenibilidad en el largo plazo, que requiere conocer cual será el nivel de convergencia de los ingresos y los gastos, puesto que hasta el momento los principales impuestos vinculados a la actividad muestran una caída real del 7,5% (IVA) y 7,9% (Cheque), mientras que no sabemos cuanto del gasto COVID se quedará pegado al presupuesto, tal vez en la forma de un ingreso básico para los jóvenes 18-25 (los estudiosos recuerdan el “flypaper effect”), se le suman las dudas sobre la nueva ola. La experiencia europea y de los Estados Unidos muestra que es muy probable que haya un rebrote cuando vuelvan las bajas temperaturas y resulta por lo tanto fundamental adelantarnos al evento y discutir una agenda contingente.
 
 

La mejor forma de enfrentar esa eventualidad sigue siendo la famosa propuesta de Tomas Pueyo en “El martillo y la danza”; esto es: una rápida cuarentena de dos semanas en la que se ponga en marcha un masivo esquema de testeo y aislamiento de los casos, reabriendo luego las actividades de menor impacto en la población que tiene mas posibilidades de acabar ocupando una cama de un hospital.
Si algo hemos aprendido de esta primera ola, que en Argentina fue eterna, es que no podemos encarar otro aislamiento similar, por dos razones fundamentales, la primera es que no lo podemos pagar y la segunda es que se deshilacha el cumplimiento y la autoridad. Ambos efectos son mas sensibles ahora; no hay posibilidad de inyectar otros 500.000 millones de pesos en tres meses sin un serio riesgo de una hiper y no habrá siquiera cuarenta días de alto acatamiento como tuvimos en marzo-abril, si el gobierno no convence a la gente de que esta vez sí sería transitorio.
Lo que también hemos aprendido es que sin una estrategia de testeo y aislamiento muy agresiva no hay modo de noquear al virus y garantizar que el encierro no sea permanente, porque ni bien comience a abrir la economía, resurgirán los contagios, hasta que se alcance un nivel de inmunidad de rebaño como el actual y acompañe la estacionalidad climática. Argentina tuvo dos oportunidades de aplicar el modelo neozelandés o australiano; la primera fue cuando llegaron los casos importados y resultaba relativamente fácil aislarlos, pero no existía capacidad de testeo ni mucho menos una estructura de seguimiento que permitiera aislar a todos los contactos estrechos de los sospechosos. La segunda fue cuando el virus llegó al interior; provincias enteras, con altos presupuestos de salud, como Córdoba, Santa Fé, o Mendoza, fracasaron en aislar los primeros desbordes y después solo pudieron recurrir a un mayor aislamiento.

Ahora hay tiempo. Para evitar otra cuarentena eterna tenemos que mejorar los sistemas de testeo y aislamiento, a los efectos de poder aislar de manera efectiva a los casos confirmados + sospechosos. No basta con un call center que llame una vez por día; es preciso implementar un sistema de licencias laborales automáticas para los C+S, junto a un grupo de asistentes sociales que apoyen su logística de aprovisionamiento básico, para garantizar que no se muevan. Ese mecanismo tiene que ser complementado por un IFE también automático e instantáneo, para asegurar la supervivencia por 15 días de los aislados. Este esquema es desde el punto de vista económico y social, mucho mas barato que una cuarentena de 230 días.
 
 
 
¿Qué pasa en el mundo?
 
 
Más allá de las eventuales impugnaciones judiciales de Trump, Joseph Biden Jr alcanzó los 290 electores y con 75 millones de votos a su favor será el nuevo presidente de los Estados Unidos. Sin embargo, el resultado arroja un mayor equilibrio de poder porque los demócratas perdieron 4 bancas en la Cámara, quedando con 214 representantes (a 4 de la mayoría) y aunque consiguieron un Senador más, quedaron con dos escaños menos que los republicanos.
 
 
La reacción de los mercados fue buena; el Dow Jones escaló 5% desde el lunes previo a las elecciones y el NASDAQ trepó 9,8% en el mismo lapso, lo cual demuestra que la industria tecnológica no cree que Biden pueda pasar por el Congreso su agenda más regulacionista.
 
 
Al mismo tiempo, le resultará difícil a los demócratas conseguir paquetes fiscales muy expansivos para contrarrestar esta nueva ola de COVID, lo cual hace pensar que la FED tendrá subsidiariamente un rol mas activo y que por lo tanto es probable un escenario de tasas más bajas y dólar más débil. En ese sentido se movió el mercado y el índice de la moneda norteamericana cedió 1,8% desde el lunes.
 
 

Ambas noticias son música para los oídos latinos, porque si el financiamiento abunda y el denominador en el que se miden los precios de los commodities está bajo, habrá mejores valores para las materias primas locales. En esa línea se movieron los precios; el petróleo subió 1,1% desde el lunes, incluso a pesar del avance del coronavirus en Europa, mientras que la soja creció 4,6% volviendo a superar los 400 dólares por tonelada (cerró a 404), que no alcanzaba desde junio del 2016.
 
 
Brasil
 
 
Con la expectativa de un dólar mas debil, tasas bajas y su principal socio comercial fortalecido con la eleccion, porque China se saca de encima a su principal riesgo político, El viento sopló nuevamente a favor en Brasil y no solo subió 5% la bolsa, sino que se fortaleció el real que ganó casi 40 centavos contra el billete americano y cerró a 5,36.
 
 
La recomposición mejora la competitividad cambiria argentina que a principios de semana requería un dólar oficial de 107 para empatar el tipo de cambio real bilateral con Brasil de principios de año, cerro la semana requiriendo un tipo de cambio mayorista de 103.
 
 
Flujo de capitales y riesgo país emergentes
 
 
En octubre volvieron los flujos de no residentes a mercados de acciones, pero siguen siendo las colocaciones de deuda las que canalizan el mayor ingreso de fondos. La tendencia continuó en la primera semana de noviembre y las monedas latinas recuepraron 4,3%
 
 
En el mercado de bonos hubo una fuerte recuperación de los papeles emergentes en el arranque de noviembre, con el riesgo global cayendo 5,3% en una baja liderada por la prima de los papeles de Brasil, Colombia y Bolivia que cedieron entre 8,2% y 8,4% aunque también cayó el riesgo argentino (5,4%), el mexicano (5,3%) y el chileno (6,2%)
 
 

¿Qué pasó en nuestro país?
 
 
Por segunda semana seguida entre el BCRA y el Tesoro mantuvieron a raya al dólar paralelo que perdió $12 superando el test de estrés que significaba la primera semana del mes, con mucha gente cobrando y buscando reserva de valor en el blue. Así y todo, los $157 a los que cerró el informal están $17 por encima de la meseta de “estabilidad” de $130 en la que descansaba el billete desde mediados de mayo y hasta que el gobierno decidió endurecer el cepo, el 15 de septiembre.
 
 
Por efecto contraste, esa mejora permite de todos modos recomponer expectativas y detener la sangría de depósitos en pesos, que es hoy el verdadero talón de Aquiles del modelo de gestión de la pandemia
 
 
Cada baja va anclando las expectativas hacia delante, como ilustran los resultados de las últimas tres encuestas que hicimos en Twitter. Obviamente no se trata de una muestra representativa de la población e incluso es posible pensar que el sesgo muestral corrleaciona con la velocidad a la cual se corrigen las expectativas, pero incluso teniendo en cuenta la probable tendencia más opositora de mis seguidores, hay una corrección notable de las expectativas en favor del peso.
Al mismo tiempo, el mismo ministro de Economía que tres semanas atrás le había repreguntado a Antonio Laje “¿por qué tiene que bajar el gasto público?” y que había declarado que “no apuntamos a bajar el gasto público”, hizo el lunes pasado un giro a la ortodoxia al anunciar que además de devolver 100.000 millones de adelantos transitorios del BCRA, gracias a la colocación exitosa del bono atado al dólar, planea reducir 120.000 millones más el déficit previsto en la ampliación del presupuesto 2020, para bajar la exposición al financiamiento monetario. Guzmán dobló la apuesta y dijo que mantendrán el esfuerzo hacia el 2021 procurando poner el rojo de las cuentas públicas por debajo de los 4 puntos del PBI, al tiempo que se buscan fuentes alternativas de financiamiento en el exterior (organismos) y en el mercado doméstico con bonos dólar linked que otorgan cobertura barata hasta abril 2022, luego de las elecciones de medio término.
En cumplimiento con el plan de austeridad devolvieron 100.000 millones de pesos de adelantos transitorios el 30 de octubre y permitieron que el mes cierre contractivo de la base monetaria en 168.000 millones, después de una expanción completamente extemporánea en septiembre.
 
 
El giro obedece al pánico que cundió en el gobierno con la salida de los depósitos que corrieron al dólar entre el 6 y el 19 de octubre pasados. Para completar el volantazo, Alberto Fernández dio por terminado el aislamiento y empezó a hablar de la pos pandemia y los mercados saludaron el cambio de estrategia del gobierno, no solo con la caída del dólar sino con la mejora del Merval, que trepó 7% en la semana
 
 
Expectativas
 
 
Según el reporte de expectativas del mercado (REM) que releva el BCRA, los principales bancos y analistas ven una inflación que cierra 2020 por debajo de lo proyectado cuando empezaba el año (35,8%) pero acelerándose al 48,9% para el año próximo, por el repunte que se proyecta en diciembre y enero en virtud del descongelamiento de precios y tarifas que, aunque fue anunciado por el gobierno, habrá que ver cómo y cuándo se instrumenta.

Según el promedio de los analistas octubre cerraría con 3,2% de inflación y el pico se daría en enero con 4,1%.
 
 
El tipo de cambio se movería en sintonía, cerrando el año en 85,30 y escalando 49,7% hasta llegar a los $127,7 el 2021.
Lógicamente hubo corrección en las expectativas de tasas que no solo escalan hacia delante, sino que lo hacen por encima de lo previsto en el relevamiento anterior
 
 
Economía real
 
 
Los impuestos hablan; la recaudación de los impuestos vinculados a la actividad cayó 7,5% (IVA) y 7,9% (Cheque) respectivamente. Además, por culpa del cepazo, la recaudación del impuesto PAIS fue 60% menor que el mes pasado. Las retenciones recaudaron solo 1,8% más que en octubre del año pasado, cuando el dólar estaba 35% más barato que ahora
 
 
Industria y construcción
 
 
La industria repuntó 4,3% en septiembre, de la mano de la mejora en producción de Alimentos y refinación de petróleo, pero los datos de inversión muestran que es solo recuperación en el uso de la capacidad instalada, puesto que en el sector se perforan 17 pozos hoy, contra 42 antes de la pandemia.
El nivel de actividad manufacturera está todavía 2,1% por detrás del nivel de febrero, antes del ASPO
 

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